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Camboriú, con acento argentino

Playas 5 de enero

El balneario Camboriú, en Santa Catarina, es uno de los más visitados por el turismo argentino en todo Brasil. A su excelente infraestructura turística se suma el hecho de que es un lugar clave para visitar el resto del estado. Un tour de compras a Blumenau, una excursión a Florianópolis, un día de campo en una hacienda o un bautismo de buceo, son algunas de las opciones. Y la noche, inolvidable.

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Camboriú, como en casa

El origen de su nombre es tupi-guarani, y debería ser camburiu. Cambu es mamar y Riu recipiente. En lo que hoy es Camboriú, los indios habían identificado un morro que asemejaba un seno de mujer.

Balneario Camboriú (Por Julián Varsavsky). Hasta 1930, las costas donde hoy está Camboriú no eran más que una ensenada casi agreste flanqueada por una frondosa selva conocida como la Mata Atlántica. La inmensidad azul del mar inundaba –igual que hoy— una tranquila bahía de 6,5 kilómetros de largo, con una exótica islita en frente que parece alcanzable a nado. En nuestros días las cosas han cambiado radicalmente, y detrás de la arena se levanta una compacta hilera de edificios que se extiende a todo lo largo de la bahía.

El sur brasilero es conocido como el Brasil europeo, debido a que su población es básicamente de origen alemán y centroeuropeo (casi no hay gente de piel oscura). Además, Camboriú tiene un cierto toque argentino, ya que de sus 100.000 habitantes, 5.700 son argentinos que se han instalado en la ciudad atraídos por la industria del turismo. Es por eso que en Camboriú el turista argentino se siente como en casa, y no debe sorprender que, del millón y medio de turistas que visitaron estas playas durante la temporada pasada, el 40% procedieran de Argentina.

Las playas

El balneario central de Camboriú está justo delante de la línea de edificios que se extiende por casi siete kilómetros de largo. Allí se concentra la mayor parte de la excitación de la ciudad. Desde la mañana las arenas comienzan a poblarse de bañistas tendidos al sol. Como los hoteles están a metros de la playa, el flujo de gente que va y viene es constante. Muchos ni siquiera se molestan en irse para almorzar, ya que en la Rua Atlántica –entre la playa y los edificios--, hay numerosos restaurantes y puestos de venta muy concurridos que venden choclo con manteca (milho verde).

Cuando el sol aún no ha terminado de caer tras la línea del horizonte, la playa queda desierta de golpe, pero al rato se convierte en un gran campo deportivo donde se juega al voley y al fútbol en canchas nada improvisadas, con arcos de hierro de todos los tamaños imaginables.

Por la noche la parte central de la playa está totalmente iluminada con focos, y en algunos lugares hay tanta gente sobre la arena como durante el día. Y, por supuesto, muchos se dan un baño de rigor para apaciguar el calor brasilero. Por la noche, en la plaza Tamandaré, se presentan diversos grupos musicales que hacen bailar a la gente en la calle.

En los alrededores de Camboriú hay numerosas playas, cada cual con su propio perfil. Una buena opción para alejarse de la ciudad es con un auto de alquiler. La playa alternativa más cercana es Laranjeiras, a la que se puede llegar mediante un moderno teleférico que recorre 3,5 kilómetros subiendo por la ladera de una montaña, para descender por la otra. En lo alto de la montaña está la estación Mata Atlántica, en medio de un exuberante parque ambiental de 60.000 metros cuadrados, surcado por pasarelas de madera que ofrecen vistosos panoramas de Camboriú. Nuevamente dentro del teleférico, el paseo prosigue hasta la playa de Laranjeiras, famosa en la región por sus cristalinas aguas, tan calmas como las de una piscina. Esta es la primera playa de un circuito recientemente asfaltado conocido como Interplayas.

Laranjeiras mide apenas 750 metros de largo y tiene muchos barcitos y restaurantes especializados en frutos de mar. La playa de Taquarinhas, a ocho kilómetros de la ciudad, se caracteriza por permanecer totalmente agreste y, aun en temporada alta, suele estar semi-desierta. Más adelante está la playa de Taquaras, con numerosas mansiones junto al mar. Quienes deseen un bronceado completo en la totalidad del cuerpo pueden detenerse en la playa nudista de Pinho, que posee dos sectores separados; uno para parejas y familias, y otro para solteros.

Una de las playas más alejadas donde pasar el día es Bombinhas, famosa por sus restaurantes junto a la arena, muchos de ellos especializados en frutos de mar.

En la localidad vecina de Itapema hay una pequeña playa privada con un parador llamada Bora-Bora. Para visitarla se suele contratar una excursión que incluye los traslados y la comida (un asado a la argentina), además de espectáculos musicales y baile sobre la arena durante el día, por 10 dólares.

De compras

Los tour de compras a las ciudades de Brusque y Blumenau también son un atractivo turístico debido a su arquitectura de estilo alemán alpino con casas de techo rojo a dos aguas. En el camino a Brusque se visita el monumental Centro Comercial Bruem y varias fábricas donde se venden, sin intermediarios, juegos de sábanas por kilos y las reconocidas toallas, todas marcas solamente brasileñas.

La ciudad de Blumenau es el mayor centro textil de Brasil, y tienen sede allí marcas famosas como Hering, Teka y Artex.

Noite da festa

En enero y febrero Camboriú es una ciudad de noches agitadas. Los brasileros tienden a juntarse en los locales bailables que están al sur de la Rua Atlántica, como Ibiza y Armazem (los jueves), o Mein Beer y Baturité, estos últimos más orientados hacia un estilo de bar con mesas y bandas en vivo para escuchar entre trago y trago.

Uno de los lugares favoritos de los argentinos es Koko Bongo, una discoteca con forma de castillo y tres pistas de baile, una de las cuales es como una gran piscina llena de espuma que cubre a las personas hasta el cuello. La música varía según las pistas, incluyendo axé bahiano, cuarteto cordobés y batucada de carnaval.

Del centro de la ciudad salen micros a Koko Bongo cada 15 minutos. Durante la noche hay dos shows de baile y los tragos más populares son el daikiri de frutas, la célebre caipirinha y un trago llamado Bin Laden, considerado por sus creadores como “una explosiva mezcla de ron, licor de frutillas y granadina”.

Fotos: Ismar Dos Santos.- www.pbase.com

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